LA EDUCACIÓN DE MI PADRE

     

     Mi padre nació en 1938. Vivió, pues, su infancia, en la posguerra más dura de la España rural y fue a la escuela hasta los 10 años. Fueron pocos años, pero despertaron en mi padre el gusto por aprender y el placer del conocimiento.

     La “Enciclopedia” y sus palabras quedaron grabadas para siempre en su prodigiosa memoria. Recordaba mi padre lecciones enteras de la doctrina histórica llena de retórica y grandilocuencia del primer franquismo, poemas de autores hoy olvidados, los ríos de España y las reglas de gramática. De hecho fue tan buen alumno que su maestro habló con mi abuelo animándole a que llevara al niño a la ciudad para que pudiera estudiar el Bachillerato. La necesidad pudo más, sin embargo, y mi padre dejó la escuela y empezó a colaborar en el mantenimiento de la economía doméstica con 11 años.

Esta anécdota familiar siempre ha estado adornada en mi memoria con episodios sacados de mis lecturas primero (cómo olvidar El camino de Delibes) y de ciertas películas después. Y forjó en mi imaginario una imagen gloriosa de aquel maestro, engrandecida en ese interés por mi padre, al que tanto quise.  También dotó a la profesión docente de un aura de heroísmo que sin duda algo tuvo que ver años más tarde con la elección de mi futuro laboral.

A ese imaginario de maestros y maestras entregados a su alumnado, que ven con frustración e impotencia cómo el sistema educativo o las circunstancias políticas y sociales cercenan las posibilidades de muchos de ellos, a esta imagen, digo, que se correspondía siempre con los años de la República o los duros años de la posguerra, se le han ido añadiendo en los últimos tiempos,  experiencias vitales y lecturas de rabiosa actualidad. La más reciente es la de esta conocida entrada cuyo título no reproduzco porque la educación que mi padre me dio me impide todavía utilizar esos términos públicamente.

Pese a todo, mi padre tuvo una buena vida o al menos eso quiero creer. La bonanza y el crecimiento económico de los años 60 y 70 y su espíritu de trabajador incansable le permitieron mejorar sus condiciones de vida y que todas sus hijas fuesen a la Universidad.

Yo pude, pues, acceder a los estudios superiores por la conjunción de una serie de circunstancias. Por un lado, el interés de mi padre y mi madre porque tuviera una educación a la que ellos se vieron obligados a renunciar, pero también porque una nueva ley, la Ley General de Educación de 1970, estableció un sistema de becas para lograr la igualdad de oportunidades del alumnado. Durante todos mis años de estudiante fui beneficiaria de estas becas que mis padres me instaban a administrar sabiamente, igual que me instaban a no derrochar nada, a reutilizar la ropa, a reconvertir las sobras en comida o a aprovechar al máximo el papel higiénico.

Pero no nos engañemos, nuestro sistema educativo, como nuestra sociedad, nunca ha sido igualitario y siempre ha existido en la escuela la segregación más o menos encubierta o justificada con falaces argumentos. Pero también es cierto que desde la Ley del 70 ha existido un acuerdo no declarado que daba por supuesto que una de las funciones que debía cumplir la escolarización y la educación en la sociedad era la de favorecer la igualdad de oportunidades.

Últimamente observo, con tristeza e indignación, que esa idea es continua y abiertamente cuestionada por parte del profesorado y por todas y cada una de las decisiones que el gobierno está tomando en el ámbito educativo. La más reciente relacionada con el importante tema de las becas. Y me pregunto qué educación es la que podrán alcanzar mis hijas cuando me descubro a mí misma instándoles a administrar la paga sabiamente, a no derrochar nada, a reutilizar la ropa, a reconvertir las sobras en comida o a aprovechar al máximo el papel higiénico.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en becas, Familias, historia de la educación, pacto educativo y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s